BENDECIDAS COMPAÑERAS DE VIAJE




 
            Para mí la vida es como un tren al que, a lo largo del trayecto, suben y bajan pasajeros con los que intercambias muchas cosas: amor, dolor, sabiduría, experiencias y un sinnúmero de cosas que forman tu viaje por esta vida. Hablar de una mujer sería injusto, ya que he conocido grandes mujeres que han sido parte de mi viaje. Es más que un honor hablar de ellas.


Querida Flor: 

eres y serás la base y el ejemplo de la mujer que quise ser: valiente, inteligente, fuerte, decidida, profesional, educada, positiva, divertida, hermosa. Son muchos adjetivos que te describen, pero eres, sobre todo, un verdadero ejemplo a seguir; gracias, querida jefecita —y ahora, amiga del alma—, por haber decidido abordar este tren de mi vida. Ahora dices que la alumna superó a la maestra. De eso se trata en este viaje. Te quiero mucho.


Desde Costa Rica, mi tren cruzó el océano y llegó a este bello y prospero país, Alemania, con otro idioma y una cultura totalmente extraña para mí, donde he conocido a mujeres con defectos y grandes virtudes que me han ayudado a salir adelante.


Querida Eva: 

hermosa mujer que desde que te vi, supe que eras una mujer con un potencial y una creatividad increíbles. Gracias por haberme rescatado tantas veces del abismo donde muchas veces caí. Eres un ejemplo. Gracias por haber abordado este tren y ser parte de mi viaje por esta vida. Te quiero mucho.


Gracias, Bettina, por haberme mostrado parte de esta cultura alemana con tu ejemplo de mujer empren-dedora. Te quiero mucho.


Mina, mujer golpeada, abusada, maltratada y analfabeta; gracias por mostrarme y mostrarle a otras mujeres que, cuando se quiere, se puede. Sigue adelante. Eres muy fuerte y valiente.


Beverly: 

gracias por haber aceptado el tíquet de este tren cuando te lo ofrecí y ser parte de este viaje, llenándolo de hermandad, amistad y dulzura. ¡Sigue adelante! No temas, este viaje es tuyo y tú decides el rumbo. Te quiero mucho.


A mis hermanas Mayra, Adaley y Yojania que me muestran que, a pesar que nuestros trenes han tomado caminos diferentes, sabemos de qué estación central venimos y que eso nos unirá por siempre. Gracias.


Lilliana, Mayelita, Lorena, Antonia, Nuray,  Rita, Ana B., Alexandra, Isa, Manuela… Son tantas las mujeres que han formado parte de este viaje, que pueda que olvide alguna que haya abordado este tren sin haber comprado el tíquet o que ya no esté en este maravilloso viaje, pero no por eso dejan de ser parte del mismo y de haberme acompañado en él. 


GRACIAS, GRACIAS A TODAS  por haber subido a a este tren de  Eleonor Chaverri.

Elevo una oración para cada una de ustedes, mujeres valientes y maravillosas, para que Dios las bendiga, hoy y siempre.


Eleonor Chaverri Villegas

(Ilustración: Eva Guzmán)


Comentarios

Entradas populares de este blog

EIN LIEBESBRIEF AN MEINE MUTTER

ZWEI NOTEN PRO TAKT (Übersetzung)

MI MADRE VA A LA ESCUELA